La importancia de elegir bien el perro y trabajar cada día para mejorar

Lo primero es no dejarse llevar ni por el color del pelo ni de los ojos de ese perro con el que nos hemos cruzado por la calle o hemos visto en internet. Hay que conocer bien nuestro tipo de vida y saber qué tipo de perro puede adaptarse y encajar en ella. Dejarse asesorar por personas que sepan lo que es un perro y saber que cuando lo tengamos, iniciamos un camino que va a durar toda la vida de nuestro nuevo compañero peludo que incorporamos a la familia.

En la mayoría de los casos tanto si es un cachorro como un perro adulto, necesitará nuestra ayuda para habituarse progresivamente al lugar donde va a vivir. Además sería bueno que tratásemos de entender a nuestro perro y conocer sus necesidades porque así es más fácil que todo salga bien.

Los perros se comunican entre sí a través del lenguaje corporal y por ello hemos de estar muy atentos a lo que nos dice con las orejas, cola, cuerpo y otros aspectos que hemos de conocer para saber lo que le pasa o nos manifiesta en cada momento. Las órdenes han de ser muy claras y concretas porque así nos entenderemos mucho mejor. Está claro que usaremos las palabras pero si las combinamos con señales corporales, estaremos facilitando la labor de comprensión de nuestro perro.

Prestemos especial atención desde el inicio a su correcta socialización, educación, juego, pautas higiénicas y cómo ha de comportarse en cada situación. Si trabajamos bien, le damos tiempo, somos constantes y si no sabemos hacer algo nos asesoramos debidamente, es muy probable que podamos llegar a disfrutar de ese miembro peludo equilibrado que seguramente nunca será perfecto, nosotros tampoco lo somos, pero con el que compartiremos muchos momentos de nuestra vida y sin darnos cuenta se habrá convertido en un miembro más de nuestra familia.