Perros detectores y Covid-19

Tal y como ya sabemos, no es necesario enseñar a olfatear a un perro. Ya saben hacerlo desde que nacen y lo único que tenemos que hacer es enseñarle lo que queremos que detecte y luego tener un poco de paciencia.

La bacteria Clostridioides difficile denominada también Clostridium difficile es la principal causa de diarrea en todos los hospitales del mundo y en el Centro de Control de las Enfermedades y Prevención de EEUU, se estima que cada año alrededor de 500.000 personas son infectadas ocasionando un gasto de entre 5 – 6 millones de dólares anuales , siendo la causa de unas 30.000 muertes al año.

La bacteria se propaga muy fácilmente entre las personas y muestra una importante resistencia a los fármacos. Su sintomatología puede ir desde desequilibrios de la flora intestinal, diarrea a en casos extremos inflamación intestinal y muerte. Es vital su detección precoz porque si no es detectada a tiempo sobre todo en pacientes de edad avanzada que puedan estar tomando antibióticos podría llegar a causarles la muerte porque los antibióticos eliminan las bacterias intestinales “buenas” y así es más fácil que la Clostridium difficile infecte el intestino.

Las pruebas para confirmar la infección tardan varios días y eso precisamente hizo que un equipo multidisciplinar en Países Bajos, se aventurase a entrenar a un beagle de 2 años que anteriormente no había sido empleado para trabajar en detección.

Se coordinó muy bien el trabajo y siendo todo supervisado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de VU en Amsterdan y del St Lucas Andreas Hospital, en aproximadamente dos meses de trabajo el perro ya era capaz de detectar la presencia de la bacteria y el trabajo fue publicado con éxito en el British Medical Journal.

En el estudio, de 50 muestras, se lograron resultados del 100% de sensibilidad y del 94% de especificidad. La sensibilidad se obtiene con la proporción de muestras positivas correctamente identificadas y la sensibilidad con la de negativas correctamente identificadas.

Posteriormente trabajando directamente con los pacientes en sala, en aproximadamente unos 10 minutos obtuvo resultados de 83% de sensibilidad y 98% de especificidad.

Ahí quedan esos datos y ahí queda el trabajo de ese perro de los Países Bajos que luego también otros continuaron con otro perro en el Hospital General de Vancouver en Canadá.

Si ya somos conscientes que la capacidad de detección de los perros en muchas patologías está al nivel de las mejores pruebas que pueden emplearse, tal vez sería interesante trabajar en el entrenamiento de perros de detección en Covid-19 dirigidos sobre todo a una fase de control de la pandemia y la necesidad de cribado en diferentes ubicaciones como aeropuertos, estaciones y otros espacios públicos que fuese necesario controlar.

Seguro que si el entrenamiento es bueno, el resultado también porque los perros podrían detectar no tan solo el olor que pueda tener el Covid-19, sino el aumento de la temperatura o cualquier otro factor que pueda oler y que ahora no conocemos del Covid-19 pero los perros nos podrían ayudar a identificar. Otra cosa muy diferente sería que se admitiese como válida por los sistemas de salud la detección con perro aunque posteriormente hubiese que realizar algún tipo de test que «validara oficialmente los resultados».

Gracias skeeze (Pixabay) por la imagen