Perros y COVID-19 (coronavirus disease 2019)

Somos conscientes que nuestras vidas han cambiado mucho los últimos días y parece que no será posible retomar la normalidad a corto plazo aunque seguro que si tod@s somos responsables y hacemos lo que nos dicen volveremos a recuperar nuestras vidas disfrutando de cada momento como hacen los perros.

Como ya seguro sabemos todos, el COVID-19 (coronavirus disease 2019) en los humanos es causado por el SARS-CoV-2 (coronavirus-2 del síndrome respiratorio agudo grave) que parece  se originó en China. Desde la aparición del COVID-19 se ha hablado y escrito mucho sobre si los animales de compañía pueden contagiar el virus a las personas por lo que diferentes organismos nacionales e internacionales han tenido que salir a desmentir esa suposición.

La OMS ha sido muy clara indicando que no hay evidencias científicas de que los animales padezcan el COVID-19 ni que lo puedan transmitir; ni perros, ni gatos, ni cualquier otra mascota puede trasmitir el COVID-19. Se contagia por las gotas que una persona infectada expulsa al hablar, toser o estornudar por lo que esperamos que nadie se ampare en la duda inicial del posible contagio para abandonar a su mascota.  A la mayoría de la gente no se le pasa por la cabeza abandonar a su compañero peludo y sabe que ahora más que nunca toca cuidar a nuestra familia y el perro forma parte de muchas familias.

De lo que sí hay evidencia es que estamos en un estado de alarma que lo ha cambiado todo y hay una clara premisa para superarlo; ser responsables. Todas las personas hemos de ser responsables pero muy especialmente los propietarios de perros. Hemos de dar ejemplo porque desde el inicio se ha permitido que podamos salir a la calle para pasear a nuestros perros pero como ocurre con todo, siempre aparecen personas que aprovechan una autorización para hacer lo que les apetezca y eso va en perjuicio de todas las personas que tienen perro.

No podemos aprovechar las salidas con el perro para prolongar al máximo nuestro paseo al aire libre. No es momento de grupos de propietarios ni grupos de perros. Cuando todo esto pase tenemos varios paseos en grupo pendientes pero ahora las salidas han de ser para que nuestro perro haga sus necesidades mientras camina un poco y una vez hechas y recogidas debidamente, hemos de volver a casa manteniendo siempre la distancia social.

Si siguen apareciendo actuaciones irresponsables es muy probable que el privilegio actual de salir a la calle con nuestro perro también se modifique.
Cuidemos de nuestras familias y mascotas pero seamos responsables y hagamos caso de lo que nos dicen.

Conviene destacar que La Dirección General de Derechos de los Animales del Gobierno de España ha elaborado información específica que tod@s hemos de conocer  y también agradecer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sabiendo que hemos cambiado nuestras rutinas, aprovechemos este tiempo con nuestros perros para estrechar nuestro vínculo con ellos entendiendo que este periodo es complicado para todos. Para esta fase en el que debemos estar en casa os vamos a proponer actividades que hagan que vuestro perro se mantenga activo física y mentalmente.

La primera idea que os proponemos es la de los juegos de olfato. No tenemos que enseñar a buscar nada especial al perro ni siquiera a olfatear porque es algo innato y su capacidad olfativa es muy superior a la nuestra. Los perros ya saben olfatear y ahora se lo vamos a recordar proponiéndole una actividad en la que tiene que buscar el pienso que come cada día. Es un olor que conoce perfectamente pero ahora lo hemos de convertir en un juego para que se canse física y mentalmente.

Si anteriormente no lo hemos trabajado, habría que hacerlo progresivamente pero seguro que nuestro perro nos sorprende en muy poco tiempo. No existen recetas mágicas porque cada perro es diferente pero las sesiones podrían ser de unos 5-10 minutos observando y valorando siempre a nuestro perro. Para hacerlo bien convendría dividir la cantidad diaria de pienso en aproximadamente unas 3 ó 4 raciones o alguna más si queremos y con cada una de esas raciones realizar el juego de olfato a lo largo de todo el día.

Primero escondemos la primera ración de pienso en un lugar concreto de nuestra casa y vamos acompañando a nuestro perro a buscarla porque es posible que inicialmente no entienda lo que tiene hacer. Para reforzar la búsqueda en perros que antes no han jugado a buscar cosas, podemos frotar ligeramente el suelo de la casa con unos granos de pienso creando un rastro que el perro entenderá que es lo que está buscando. Cuando iniciemos el ejercicio ese rastro que creamos debería estar no muy lejos del pienso escondido para acelerar la comprensión y cuando observemos que el perro ya sabe lo que tiene que buscar prescindiremos del rastro para buscar únicamente el pienso. También podemos añadir un comando u orden que refuerce la búsqueda del pienso y el inicio del ejercicio como por ejemplo «busca» u otro que nos guste más siempre que sea una palabra corta y sonora.

El ejercicio está pensado para hacerlo en el interior de una casa pero luego cada uno lo ha de adaptar a su domicilio y al espacio que disponga. Cuando encuentre el pienso debemos felicitarle porque aunque la comida es muy importante también lo es nuestro reconocimiento. Variemos las ubicaciones y limpiemos las zonas donde ha estado el pienso para que toda nuestra casa no sea un «rastro de pienso».

Para incrementar la dificultad del juego podemos ir introduciendo el pienso en objetos que seguro que tenemos por casa para que piense cómo sacarlos. Y si además tenemos niños también debemos hacer que sean parte del juego de olfato encargándoles la «decoración» de esos objetos, cerrando el círculo de ocupaciones con un sencillo juego.

Estos objetos pueden ser de varios tipos pero por ejemplo el ahora tan codiciado trofeo de un rollo de papel higiénico nos puede servir para una vez terminado el papel, utilizar el cartón de su interior para construir paquetes que pueden ser pintados por nuestr@s hij@s. Pero también vasos de plástico,  platos de plástico, algún juguete que no usemos… todo aquello que no suponga un riesgo para nuestro perro podría ser utilizado. Existen también las alfombras olfativas que podemos hacer en casa (snuffle mat), juguetes tipo kongs caseros, macetas de plástico …, imaginemos dónde con todo lo que tenemos en casa y hagamos imaginar a nuestr@s hij@s porque seguro que sus propuestas son muy interesantes.

Es un dato aproximado pero para nuestro perro unos 15 minutos de trabajo olfativo pueden cansarle tanto o más que una caminata de 90 – 120 minutos.

Vamos familia perruna, ENTRE TOD@S LO CONSEGUIREMOS SIENDO RESPONSABLES.

 

Gracias The Digital Artist y Geralt (Pixabay) por las imágenes