Superando la inseguridad con los perros

Hace ya unos años después de una de las formaciones impartidas en un colegio, una madre se puso en contacto con nosotros para hacernos llegar un problema que cada vez se le estaba haciendo más grande y no sabía cómo orientar. Nos contó que ella tenía mucho miedo a los perros debido a una experiencia negativa cuando era pequeña y sin darse cuenta, su hija empezaba a experimentar todo lo que ella había pasado y estaba dispuesta a hacer lo que fuese necesario para evitarlo.

Después de nuestra formación en clase, le sorprendió mucho que la niña le hiciese preguntas sobre las necesidades de los perros, su lenguaje, su bienestar,… la niña quería saber cosas sobre perros y su madre no quería desaprovechar esa ocasión para tratar de dar la vuelta a la inseguridad de su hija.

Configuramos un equipo multidisciplinar, valoramos el caso y creamos un plan de trabajo. Las primeras sesiones fueron sin perro aunque no dejamos de hablar y trabajar sobre perros. Todas las sesiones fueron en compañía de su padre, su madre y su hermano y tras pasar un tiempo así, un día estábamos trabajando ya con perro aunque fuese a distancia porque aquella inseguridad inicial se estaba convirtiendo en interés y ganas de acercarse a aquel perro que ofrecía seguridad a la niña.

El recuerdo de aquel primer caso es que fueron sesiones muy enriquecedoras con una familia que se volcó en ayudar a su hija y hermana y al final lo consiguió. Actualmente la niña conoce mucho mejor a los perros que otras personas, incluid@s propietari@s y sabe qué hacer y no hacer ante un perro en diferentes situaciones. Pero para poder llegar a eso, cada vez que nos vemos seguimos recordando todas las “curvas” por las que tuvimos que pasar hasta lograr todo lo que logramos. No fue fácil pero gracias al trabajo en equipo de tod@s lo pudimos conseguir.

En este caso todo acabó muy bien y hace poco en una visita, la niña nos dijo que estaba ayudando a una vecina a sacar el perro y que cuando fuese mayor le gustaría tener uno propio o ayudar a cuidar alguno que viva cerca. Lo que nosotros queremos y esperamos conseguir es que más adelante sea ella la que nos ayude a que otr@s niñ@s también puedan estar cerca de un perro.

Estar cerca de un perro no significa tenerlo en propiedad sino conocerlo para que el equipo persona-perro consiga una mayor integración en nuestros pueblos y ciudades pero para eso siempre hemos de respetar a aquellas personas que por la razón que sea tienen una mayor inseguridad con los perros.

Eskerrik asko familia