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Eskerrik asko – gracias

Han pasado ya varias semanas desde que empezó el confinamiento por el Covid-19 y aunque ahora vemos algo de luz, todavía hay que asegurarse que vaya a ser lo más duradera posible y por ello tenemos que seguir cumpliendo con las medidas que nos marcan y muy especialmente la del distanciamiento físico (mejor que social)  porque ahora parece que todo está resuelto y para nada es así.

Al igual que para tod@s,  seguro que para la gran mayoría de personas y perros que componemos la familia perruna no ha sido nada fácil porque todos nuestros hábitos han sido modificados.  También sabemos que tal y como ocurre en todas las familias es verdad que ha habido gente que ha hecho su propia interpretación de las normas que nos marcaron desde el inicio pero también es cierto que la gran parte de la familia perruna ha sido una familia responsable que ha cumplido y cumple con las normas.

Por todo ello queremos daros las gracias a tod@s los que componemos la familia perruna pero también a todas las instituciones que están haciendo posible que aunque con limitaciones, nos permitan seguir saliendo con nuestros perros en un momento en el que lo más fácil hubiera sido ordenar lo contrario cediendo a las presiones externas e internas que ha habido.

Presiones que desde el inicio han hecho que haya habido ayuntamientos intentando legislar modificaciones mucho más restrictivas en las salidas con perro pero que siempre han encontrado una respuesta firme recordándoles que no estaban autorizados a realizar esos cambios por lo que queremos agradecer a todas las instituciones que pese a las presiones no han tratado de entorpecer las salidas con nuestros perros: eskerrik asko – gracias.

Eskerrik asko a muchos ayuntamientos, Eusko Jaurlaritza – Gobierno Vasco, y muy especialmente eskerrik asko – gracias al Gobierno de España y su Dirección General de Derechos de los Animales porque han sido muy valientes en las salidas con perro.

A ver si entre tod@s somos capaces de detener el avance del Covid-19.

Covid-19, perros, personas y noticias positivas

No es fácil encontrar noticias positivas en esta nueva época que estamos viviendo y en la que todos nuestros esquemas están un tanto trastocados por el Covid-19.

Hace unos días en Colorado (EEUU) una vecina llamada Renee Hellman que padece enfermedad pulmonar obstructiva crónica y que debido a ello pertenece a un grupo de riesgo que ha de extremar las precauciones fue noticia en varios medios.

Tras pasar cerca de 3 semanas de confinamiento en su casa su vecina Karen Eveleth sintió la necesidad de hacer algo por Renee y se le ocurrió enseñar a su perro Sundance a entregarle cosas sin tener que acercarse ella para poder respetar la distancia social y tratar a su vez de animar a su vecina.

No le costó mucho enseñar a su golden retriever a llevarle cosas y recoger otras que ella le diese para a través de Sundance crear ese canal de comunicación social que seguro para muchas personas no es del todo seguro. Es posible que no lo sea pero es muy necesario para Renee porque se siente muy sola.

Esa soledad es precisamente lo que muchas personas sienten ahora y lo que sus compañeros peludos tratan de que sea mucho menor con la cabeza apoyada en su regazo. La importancia de la compañía de un perro es ahora mucho más importante que en otros momentos porque nuestras «distancias sociales» están cambiando. Los perros son importantes antes, ahora y lo serán también luego cuando superemos total o parcialmente el Covid-19 y aparezca el sufrimiento que muchas personas están pasando ahora en ambos lados.

Para Renee es muy positivo darle la lista de la compra a Sundance para que se la entregue a Karen y pueda hacer la compra. Una vez está hecha la compra es Sundance quien se la entrega a Renee y para ella no es tan solo una bolsa con alimentos. Es una compra que se la entrega ese amigo que tanto quiere y cuya cercanía necesita.

No es una noticia extraordinaria, no es un adiestramiento modélico, no es un perro insuperable, ni seguro que son las vecinas perfectas pero en esta época complicada del Covid-19, dos personas y un perro han encontrado una manera de ayudarse y quererse porque también necesitamos eso.

El video de You Tube esta en el siguiente enlace

 

Gracias Mburdich por la imagen (Pixabay)

Perros detectores y Covid-19

Tal y como ya sabemos, no es necesario enseñar a olfatear a un perro. Ya saben hacerlo desde que nacen y lo único que tenemos que hacer es enseñarle lo que queremos que detecte y luego tener un poco de paciencia.

La bacteria Clostridioides difficile denominada también Clostridium difficile es la principal causa de diarrea en todos los hospitales del mundo y en el Centro de Control de las Enfermedades y Prevención de EEUU, se estima que cada año alrededor de 500.000 personas son infectadas ocasionando un gasto de entre 5 – 6 millones de dólares anuales , siendo la causa de unas 30.000 muertes al año.

La bacteria se propaga muy fácilmente entre las personas y muestra una importante resistencia a los fármacos. Su sintomatología puede ir desde desequilibrios de la flora intestinal, diarrea a en casos extremos inflamación intestinal y muerte. Es vital su detección precoz porque si no es detectada a tiempo sobre todo en pacientes de edad avanzada que puedan estar tomando antibióticos podría llegar a causarles la muerte porque los antibióticos eliminan las bacterias intestinales “buenas” y así es más fácil que la Clostridium difficile infecte el intestino.

Las pruebas para confirmar la infección tardan varios días y eso precisamente hizo que un equipo multidisciplinar en Países Bajos, se aventurase a entrenar a un beagle de 2 años que anteriormente no había sido empleado para trabajar en detección.

Se coordinó muy bien el trabajo y siendo todo supervisado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de VU en Amsterdan y del St Lucas Andreas Hospital, en aproximadamente dos meses de trabajo el perro ya era capaz de detectar la presencia de la bacteria y el trabajo fue publicado con éxito en el British Medical Journal.

En el estudio, de 50 muestras, se lograron resultados del 100% de sensibilidad y del 94% de especificidad. La sensibilidad se obtiene con la proporción de muestras positivas correctamente identificadas y la sensibilidad con la de negativas correctamente identificadas.

Posteriormente trabajando directamente con los pacientes en sala, en aproximadamente unos 10 minutos obtuvo resultados de 83% de sensibilidad y 98% de especificidad.

Ahí quedan esos datos y ahí queda el trabajo de ese perro de los Países Bajos que luego también otros continuaron con otro perro en el Hospital General de Vancouver en Canadá.

Si ya somos conscientes que la capacidad de detección de los perros en muchas patologías está al nivel de las mejores pruebas que pueden emplearse, tal vez sería interesante trabajar en el entrenamiento de perros de detección en Covid-19 dirigidos sobre todo a una fase de control de la pandemia y la necesidad de cribado en diferentes ubicaciones como aeropuertos, estaciones y otros espacios públicos que fuese necesario controlar.

Seguro que si el entrenamiento es bueno, el resultado también porque los perros podrían detectar no tan solo el olor que pueda tener el Covid-19, sino el aumento de la temperatura o cualquier otro factor que pueda oler y que ahora no conocemos del Covid-19 pero los perros nos podrían ayudar a identificar. Otra cosa muy diferente sería que se admitiese como válida por los sistemas de salud la detección con perro aunque posteriormente hubiese que realizar algún tipo de test que «validara oficialmente los resultados».

Gracias skeeze (Pixabay) por la imagen

Lo estamos haciendo bien familia perruna

A pesar de que nos rodean muchas noticias sobre los comportamientos irregulares de muchas personas en el confinamiento que tenemos ahora, es importante destacar que la gran mayoría de las familias con y sin perro lo están haciendo muy bien cumpliendo con las nuevas limitaciones que nos han impuesto por el COVID-19 (coronavirus disease 2019).

Teniendo en cuenta que aproximadamente el 10 % de la población tiene perro y que en muchos casos un perro convive con más de una persona, el número de personas que tendrían que estar incumpliendo las normas tendría que ser muy elevado si se hiciese de manera sistemática.

Recordemos y consultemos por si cambiase lo que podemos y no podemos hacer ahora con nuestro perro y tengamos paciencia porque lo vamos a conseguir y todo volverá a la «normalidad».  Ojalá llegue pronto el momento en el que l@s niñ@s también puedan salir a la calle respetando la distancia social con personas que no vivan en su casa tal y como ocurre en otros países porque también para ell@s es muy necesario salir a tomar el aire y no todos los domicilios están debidamente adecuados para que l@s niñ@s vivan allí sin salir a diario.

Sigamos trabajando ejercicios de olfato y actividad mental sin dejar que nuestro perro se aburra pero tampoco convirtiendo esto en una obsesión. Los paseos ahora han de ser cortos y hemos de cumplir con las normas que nos han impuesto porque en algún país ya han prohibido salir de casa con el perro. Recordar que ahora perros y propietari@s estamos siendo observados con una lupa especial y por ello tenemos que seguir dando ejemplo y demostrando que la gran mayoría de nuestra familia perruna es una familia responsable.

 

 

Perros y COVID-19 (coronavirus disease 2019)

Somos conscientes que nuestras vidas han cambiado mucho los últimos días y parece que no será posible retomar la normalidad a corto plazo aunque seguro que si tod@s somos responsables y hacemos lo que nos dicen volveremos a recuperar nuestras vidas disfrutando de cada momento como hacen los perros.

Como ya seguro sabemos todos, el COVID-19 (coronavirus disease 2019) en los humanos es causado por el SARS-CoV-2 (coronavirus-2 del síndrome respiratorio agudo grave) que parece  se originó en China. Desde la aparición del COVID-19 se ha hablado y escrito mucho sobre si los animales de compañía pueden contagiar el virus a las personas por lo que diferentes organismos nacionales e internacionales han tenido que salir a desmentir esa suposición.

La OMS ha sido muy clara indicando que no hay evidencias científicas de que los animales padezcan el COVID-19 ni que lo puedan transmitir; ni perros, ni gatos, ni cualquier otra mascota puede trasmitir el COVID-19. Se contagia por las gotas que una persona infectada expulsa al hablar, toser o estornudar por lo que esperamos que nadie se ampare en la duda inicial del posible contagio para abandonar a su mascota.  A la mayoría de la gente no se le pasa por la cabeza abandonar a su compañero peludo y sabe que ahora más que nunca toca cuidar a nuestra familia y el perro forma parte de muchas familias.

De lo que sí hay evidencia es que estamos en un estado de alarma que lo ha cambiado todo y hay una clara premisa para superarlo; ser responsables. Todas las personas hemos de ser responsables pero muy especialmente los propietarios de perros. Hemos de dar ejemplo porque desde el inicio se ha permitido que podamos salir a la calle para pasear a nuestros perros pero como ocurre con todo, siempre aparecen personas que aprovechan una autorización para hacer lo que les apetezca y eso va en perjuicio de todas las personas que tienen perro.

No podemos aprovechar las salidas con el perro para prolongar al máximo nuestro paseo al aire libre. No es momento de grupos de propietarios ni grupos de perros. Cuando todo esto pase tenemos varios paseos en grupo pendientes pero ahora las salidas han de ser para que nuestro perro haga sus necesidades mientras camina un poco y una vez hechas y recogidas debidamente, hemos de volver a casa manteniendo siempre la distancia social.

Si siguen apareciendo actuaciones irresponsables es muy probable que el privilegio actual de salir a la calle con nuestro perro también se modifique.
Cuidemos de nuestras familias y mascotas pero seamos responsables y hagamos caso de lo que nos dicen.

Conviene destacar que La Dirección General de Derechos de los Animales del Gobierno de España ha elaborado información específica que tod@s hemos de conocer  y también agradecer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sabiendo que hemos cambiado nuestras rutinas, aprovechemos este tiempo con nuestros perros para estrechar nuestro vínculo con ellos entendiendo que este periodo es complicado para todos. Para esta fase en el que debemos estar en casa os vamos a proponer actividades que hagan que vuestro perro se mantenga activo física y mentalmente.

La primera idea que os proponemos es la de los juegos de olfato. No tenemos que enseñar a buscar nada especial al perro ni siquiera a olfatear porque es algo innato y su capacidad olfativa es muy superior a la nuestra. Los perros ya saben olfatear y ahora se lo vamos a recordar proponiéndole una actividad en la que tiene que buscar el pienso que come cada día. Es un olor que conoce perfectamente pero ahora lo hemos de convertir en un juego para que se canse física y mentalmente.

Si anteriormente no lo hemos trabajado, habría que hacerlo progresivamente pero seguro que nuestro perro nos sorprende en muy poco tiempo. No existen recetas mágicas porque cada perro es diferente pero las sesiones podrían ser de unos 5-10 minutos observando y valorando siempre a nuestro perro. Para hacerlo bien convendría dividir la cantidad diaria de pienso en aproximadamente unas 3 ó 4 raciones o alguna más si queremos y con cada una de esas raciones realizar el juego de olfato a lo largo de todo el día.

Primero escondemos la primera ración de pienso en un lugar concreto de nuestra casa y vamos acompañando a nuestro perro a buscarla porque es posible que inicialmente no entienda lo que tiene hacer. Para reforzar la búsqueda en perros que antes no han jugado a buscar cosas, podemos frotar ligeramente el suelo de la casa con unos granos de pienso creando un rastro que el perro entenderá que es lo que está buscando. Cuando iniciemos el ejercicio ese rastro que creamos debería estar no muy lejos del pienso escondido para acelerar la comprensión y cuando observemos que el perro ya sabe lo que tiene que buscar prescindiremos del rastro para buscar únicamente el pienso. También podemos añadir un comando u orden que refuerce la búsqueda del pienso y el inicio del ejercicio como por ejemplo «busca» u otro que nos guste más siempre que sea una palabra corta y sonora.

El ejercicio está pensado para hacerlo en el interior de una casa pero luego cada uno lo ha de adaptar a su domicilio y al espacio que disponga. Cuando encuentre el pienso debemos felicitarle porque aunque la comida es muy importante también lo es nuestro reconocimiento. Variemos las ubicaciones y limpiemos las zonas donde ha estado el pienso para que toda nuestra casa no sea un «rastro de pienso».

Para incrementar la dificultad del juego podemos ir introduciendo el pienso en objetos que seguro que tenemos por casa para que piense cómo sacarlos. Y si además tenemos niños también debemos hacer que sean parte del juego de olfato encargándoles la «decoración» de esos objetos, cerrando el círculo de ocupaciones con un sencillo juego.

Estos objetos pueden ser de varios tipos pero por ejemplo el ahora tan codiciado trofeo de un rollo de papel higiénico nos puede servir para una vez terminado el papel, utilizar el cartón de su interior para construir paquetes que pueden ser pintados por nuestr@s hij@s. Pero también vasos de plástico,  platos de plástico, algún juguete que no usemos… todo aquello que no suponga un riesgo para nuestro perro podría ser utilizado. Existen también las alfombras olfativas que podemos hacer en casa (snuffle mat), juguetes tipo kongs caseros, macetas de plástico …, imaginemos dónde con todo lo que tenemos en casa y hagamos imaginar a nuestr@s hij@s porque seguro que sus propuestas son muy interesantes.

Es un dato aproximado pero para nuestro perro unos 15 minutos de trabajo olfativo pueden cansarle tanto o más que una caminata de 90 – 120 minutos.

Vamos familia perruna, ENTRE TOD@S LO CONSEGUIREMOS SIENDO RESPONSABLES.

 

Gracias The Digital Artist y Geralt (Pixabay) por las imágenes

Cuidar un perro senior es una lección de vida

La edad de nuestros perros es un tema que las personas eligen con frecuencia para conversar tratando de equiparar la edad humana con la perruna. Existen diferentes teorías sobre la comparación de la edad de un perro con respecto a las personas pero lo que está bastante claro es cuándo un perro pasa a convertirse en senior y hemos de empezar a tenerlo en cuenta.

Los perros envejecen de manera diferente dependiendo de su raza, tamaño, genética y estilo de vida. Por norma general, los perros más grandes tienden a envejecer más rápido que los pequeños y este es un factor que los propietarios han de conocer porque en la mayoría de los casos ocurre antes de lo que nos gustaría.

Aproximadamente hacia los 7-9 años correspondería con razas medianas/grandes y hacia los 9-11 años la de los perros más pequeños que también alcanzan edades más longevas. Estas edades no quieren decir nada más que al igual que las personas envejecen, los perros también y por ello es posible que veamos que nuestro fiel compañero se canse un poco antes, le cueste más levantarse e incorporarse, camine más lentamente, evite saltar esa altura como hacía siempre, aparezcan canas en hocico y cejas … y otras que iremos descubriendo en nuestro día a día.

El ejercicio es muy importante y sus paseos a un ritmo moderado son claves para su salud física pero también para la salud mental. Tenemos que ir adaptándonos progresivamente a sus cambios y es posible que tengamos que tener un poco más de paciencia porque a medida que va envejeciendo también puede ir perdiendo audición, vista, olfato, pueden aparecer problemas en la piel, pelaje, dentadura, cognición … pero nada diferente al proceso de envejecimiento que puede tener cualquier persona.

Conviene saber todo esto porque si entendemos cómo envejecerá, establecemos los controles veterinarios adecuados, cuidamos su alimentación y tenemos un poco más de paciencia, estaremos ayudando a nuestro perro a envejecer con normalidad y naturalidad.

Si además compartimos todo con nuestr@s hij@s, viviendo los cambios y entendiéndolo como una fase más que también nos toca vivir con nuestro fiel compañero peludo que tanto nos ha dado y va a seguir dando, es muy probable que el mensaje que de ahí podamos sacar y muy especialmente nuestr@s hij@s puedan sacar, se convierta en una inmejorable lección de vida ligada al envejecimiento.

 

Gracias Chiemsee2016 (Pixabay) por la imagen

 

Niñ@s y perros: Trabajando los valores

Cuando una persona habla de su perro como un integrante más de su familia es posible que haga que otras personas no la comprendan porque no entienden cómo esa persona que hasta hace poco “era normal”, ahora realiza esas afirmaciones tan “sospechosas”.

Lo que nos cuentan los estudios es que entre otros factores, el de la estimulación de la oxitocina aumentando la sensación de bienestar y felicidad es una de las razones del vínculo con nuestros perros. Estudios de la Universidad de Azabu de Sagamihara en Japón y de la Universidad de Emory en Atlanta (EEUU) han demostrado que cuando un perro y su dueño se miran a los ojos ambos reciben una descarga de oxitocina que refuerza el vínculo afectivo entre ambos.

Cuando una familia decide incorporar como un miembro más un perro en sus vidas en una decisión que siempre debería ser meditada y bien asesorada, está incorporando un ser vivo que hará que los niños adquieran múltiples beneficios en diferentes áreas de su salud y educación.

Otro estudio de la Universidad de Alberta (Canadá), afirma que los niños que viven con mascotas desde pequeños tienen niveles más altos de dos tipos de microbios que se asocian con un menor riesgo de alergias y obesidad.

Pero si hacemos que además del contacto, los niños formen progresivamente parte de la responsabilidad del cuidado del perro, estaremos facilitando el desarrollo de habilidades sociales y educativas a través de ese nuevo compañero de juegos y confidencias.

La tenencia de un perro al igual que la de cualquier otro animal, es un compromiso que adquirimos y el niño ha de ser consciente que ese compromiso, esa responsabilidad ha de ser para toda la vida del perro porque es un ser vivo. Y así sin darnos cuenta trabajaremos aspectos físicos, emocionales, cognitivos y sociales que implicarán consecuentemente mejoras en responsabilidad, empatía, autoestima, paciencia, respeto, amistad, seguridad, solidaridad, trabajo en equipo, amor, perdón y a vivir cada momento como si fuese el último.

Si tenemos dudas no tengamos un perro ni ninguna mascota pero si estamos seguros y lo hacemos bien, un perro puede aportar mucho más de lo creemos en las vidas de nuestros niñ@s.

Gracias llipkind (Pixabay) por la imagen

Perros y procesionaria del pino

Es muy probable que las condiciones climatológicas que tenemos últimamente, propicien por encima de otros factores, el aumento de la procesionaria del pino ya que se encuentra mucho más cómoda en los veranos cada vez más largos y en los otoños e inviernos suaves con pocas heladas y precipitaciones.

Las orugas viven en unas características bolsas blancas de seda en las ramas de los pinos. Son muy voraces alimentándose de las hojas de los pinos hasta que al llegar la primavera, bajan al suelo en las cada vez más habituales filas de orugas para tras encontrar el lugar apropiado, enterrarse en forma de capullo de seda también urticante hasta que normalmente con el aumento del calor se convierten en una inofensiva mariposa nocturna que volverá a los pinos a depositar sus huevos y poder así reiniciar el ciclo. Algunas orugas enterradas en suelo para pasar la fase de pupa o crisálida no eclosionan hasta el siguiente verano, pudiendo también estar varios veranos enterradas.

Conviene ser especialmente precavidos tanto con nuestros perros como los niños porque a ambos podría causarles muchos problemas si entrasen en contacto con los más de 500.000 pelos o tricomas urticantes de las orugas. Tricomas con la toxina Thaumatopina que pueden lanzar hacia todo aquello que estimen una amenaza y se les acerque mucho. Por todo ello y sabiendo que nuestros perros son muy curiosos y el olfatear es algo natural que el perro hace constantemente, hemos de estar especialmente atentos con estas filas de orugas porque la sintomatología que pueden crear en nuestros perros va desde las erupciones e irritaciones, hasta los problemas respiratorios, necrosis e incluso la muerte.

No es un tema cualquiera y la mejor medida que podemos tomar para cuidar de nuestros compañeros es la prevención y muy especialmente en los pinares o zonas cercanas. Si a pesar de todo nuestro perro entra en contacto con la oruga, lo más probable es que inicialmente presente irritación en la boca, inflamación de labios y muy especialmente de la lengua. La salivación también puede aumentar y sin dudarlo ni un segundo tenemos que ir lo antes posible a nuestro veterinario para que inicie cuanto antes el tratamiento.

Gracias Marc Pascual (Pixabay) por las imágenes.